Las actividades en Llucmaçanes son muy variadas y diversas. Este hecho lo demuestra que entre un gran número de voluntarios y vecinos del pueblo se ha celebrado la matanza del cerdo.
Con un gran ambiente de fiesta y con ganas de pasar un día magnífico, todos los participates se han puesto manos a la obra. Porque la matanza requiere un gran trabajo durante todo un día para poder aprovechar al máximo lo que nos ofrece este animal. Así pues, con el trabajo bien organizado y distribuido entre todos, desde primerísima hora de la mañana se ha trabajado duro.
Se han cumplido todos los rituales de una matanza de siempre, se ha pesado el cerdo vivo, el matador ha cumplido con la peor parte pero inevitable de matar al cerdo, y partir de este momento, como un engranaje y sin descanso, se han separado todas las partes del cerdo. Los lomos, la carne y la grasa para la sobrasada, etc, etc.
Un buen desayuno ha ayudado a no decaer y en la comida ya se han podido degustar algunas de las piezas del cerdo, hígado, cerebro, etc. Ya en la tarde y una vez acabada la faena de pastar las sobrasadas y separar en partes los productos elaborados, se ha procedido a venderlos, y por supuesto, no ha quedado nada sin aprovechar.

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